“Me gustaría estar casada cuando los chicos sean grandes”

enero 14, 2008 at 5:16 pm Deja un comentario

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Fecha: 11/01/08

“Me gustaría estar casada cuando los chicos sean grandes”

 

Pampita

 

Instalada en Punta del Este, y en familia, disfruta del octavo mes de embarazo de su segundo bebé. No sabe ni quiere saber el sexo, y tampoco decidió si nacerá en la Argentina o en Chile. Súper relajada y feliz, habló con Para Ti del amor, de su relación con la maternidad y de la explosión de los concursos de baile en televisión.

Si hay algo que no puede dejar de hacer esta chica, es sonreír: cuando habla esboza una sonrisa, cuando invaden su espacio privado también se defiende sonriendo y cuando se divierte lanza carcajadas sin disimulo. Ahora, embarazada de ocho meses y a punto de cumplir 30 años, parece que el gesto se le acentuara aún más.

Así es Carolina Pampita Ardohain, una de las modelos más mimadas por su manager y descubridor Pancho Dotto; la mujer que el año pasado llegó a la final de Bailando por un sueño en su versión chilena; la que revolucionó las pasarelas internacionales… Por estos días, y después de más de ocho años de carrera, le cuenta a Para Ti: “Seguiría subiendo a la gente que hace dedo en la ruta esteña si no fuera porque no entramos en el auto; siempre está lleno de amigos y de juguetes de bebé. Punta del Este es muy segura: no hay peligros”. Una costumbre de sus primeras temporadas en Uruguay que si pudiera aún conservaría. Pampita se instaló en Punta del Este, como todos los veranos, después de un año de mucho trabajo, para descansar hasta la segunda quincena de enero antes de volver a Chile. Precisamente, a la exclusiva zona del cerro Lo Curro –en Santiago de Chile– donde vive con el actor chileno Benjamín Vicuña (29) y su hija Blanca, de casi dos años. En esa casa la espera un cuarto con paredes pintadas de un color neutro para recibir al nuevo integrante de la familia. Nada de celeste ni de rosa. Está convencida de prolongar el ritual de intriga que rodeó el nacimiento de su primera hija, prefiere no saber el sexo del bebé que, si la fecha de parto se cumple, nacerá en la última quincena de febrero.

–Pero, Pampita, ¿no te interesa averiguar?

–No, para nada. Prefiero que sea así: más a la antigua, prefiero que sea total sorpresa. Estoy muy feliz así con mi vida, mi familia y este hijo que está por venir.

–Supongo que tendrás preferencias…

–No, no tengo preferencias ni instinto, te juro.

–¿Y Benjamín no quiere llamar ya al médico y preguntárselo?

–El tiene más intriga que yo pero me respeta. Se está aguantando de no preguntarle al obstetra porque reconoce que, si lo sabe, en algún momento se le va a escapar y me lo va a terminar diciendo, lo conozco.

–¿Y los nombres para el bebé? ¿A quién le toca elegirlo esta vez? (N. de la R.: Blanca fue bautizada así por su abuela paterna, que nació el mismo día.)

–Todavía no sabemos, tenemos una lista larga, larga de nombres de chicos y chicas, y vamos a terminar de decidir cuando nazca. Pero, imaginate, tampoco sé si va a nacer en Buenos Aires o en Chile, lo único que tengo listo es el bolso para correr a la clínica.

–¿En qué otras cosas de la vida preferís improvisar?

–No, no (risas)… Sorpresas, sólo cuando se trata de escenas románticas, pero en el resto de mi vida no me gusta improvisar, soy más bien organizada y programada. Esa es mi manera de tener tranquilidad.

–Nada fácil de lograr…

–Sí, pero hoy me siento plena y agradecida por todas las cosas buenas que tiene la vida: logré equilibrio y paz, dos cosas muy difíciles de conseguir.


“Yo creo en el amor para toda la vida, pero también creo que hay que cultivarlo, no hay nada mágico en esto, no hay fórmulas ni recetas, cada uno tiene su sistema”.

–¿Creés en el destino?

–Sí. Considero que la vida tiene cosas buenas y cosas malas que no te las esperás y que son inevitables, como las enfermedades o la muerte. La vida te pone cosas en el camino y eso, sin duda, es tu destino. Después, por supuesto, tiene que ver cómo te enfrentás con todo eso. Obviamente, yo toco madera para que las cosas malas no me lleguen.
Y, mientras lo dice, cumple la cábala con la silla de la sede de la agencia Dotto Models en José Ignacio. Su ruidoso y polémico divorcio con el polista Martín Barrantes (33) ya forma parte de un pasado que aguarda resolución en la justicia, pero “saldrá este año o el próximo”, espera ella. “Estoy disfrutando mucho este embarazo. Me encanta tener panza, me miman más, realmente lo disfruto. Es fascinante saber que hay una vida creciendo dentro de vos. Hoy puedo decir que estoy feliz con mi vida y enamorada de mi pareja”. La cámara fotográfica la retratará al atardecer, en la casa de Pancho Dotto en José Ignacio: espléndida y sin excesos. “Engordé poco porque estuve todo el año bailando, de lunes a sábado. Entrenaba todo el día, así que, más que cuidarme, pude comer todo lo que quería”, dice tocándose la panza.

–¿Por qué suponés que tienen tanto éxito de audiencia los programas que proponen concursos de baile o patinaje?

–Son tendencia en todo el mundo, marcaron un verdadero boom. Me parece que tiene que ver con el hecho de que a la gente siempre le fascina ver a los participantes involucrados desde lo personal. Pero además el público se siente identificado, ve cómo los participantes se superan día a día y se da cuenta que cualquiera lo puede hacer, que ellos mismos lo podrían hacer, que son capaces.

–Con una gran dosis de disciplina…

–Sí, yo soy muy disciplinada. Si me comprometo a hacer algo, quiero hacerlo bien, dedicarle todas las horas que necesito para que salga perfecto.

–¿Cómo está Blanca con la futura llegada de su hermano?

–Ella todavía no se da cuenta, pero sí se acerca a la panza y me da besos. Es que ella ahora es la reina de la casa y ahora se le termina el reinado, va a tener que compartir a sus papás. Nosotros somos muy amorosos, la besamos todo el día, se despierta con nosotros, estamos todo el tiempo con ella. Incluso, en los viajes de trabajo, nos encanta llevarla con nosotros y viajar en familia. Además, me encanta verlo a Benjamín con mi hija, me fascina observarlo cuando juega con Blanca, me provoca mucho amor; él es muy buen papá.


Con su pareja hace poco más de dos años, el actor chileno Benjamín Vicuña.

–¿Los hijos fortalecen la pareja?

–Contribuyen, hacen su aporte, pero no mantienen unida a una pareja. Yo creo en el amor para toda la vida pero también creo que hay que cultivarlo, no hay nada mágico en esto, no hay fórmulas ni recetas, cada uno tiene su sistema. Entre nosotros dos todo se da naturalmente, no es nada forzado. El sabe qué cosas me gustan porque me conoce mucho, sabe que para mí es muy importante que esté en los detalles, que no se olvide de las fechas de aniversario, que se adelante al momento.

–Y vos, ¿qué cuidás en tu relación con él?

–Le doy mi apoyo incondicional. El sabe, por ejemplo, que tiene mi apoyo para aceptar un trabajo afuera aunque tengamos que vernos poco. El es igual que yo: un apasionado por su carrera.

–¿Te asusta la infidelidad?

–Si uno está bien, no hay por qué ser infiel. A ninguno de los dos se nos ocurriría serlo, ni siquiera se nos pasa por la cabeza.

–¿Te seduce la idea de volver a casarte?

–Sí, nos vamos a casar, pero en el futuro. Me parece que el casamiento es muy importante para los hijos, me gustaría que para el momento en el que ellos sean más grandes nosotros estemos casados, que vean que nuestro amor tiene un montón de condimentos que el ritual puede resumir.

–¿Tenés ganas de volver a instalarte en Buenos Aires?

–Argentina siempre es una alternativa para vivir pero no para este año. Durante enero se va a terminar de definir según los proyectos de Benjamín.

–¿Vas a tener más chicos?

–No sé, voy a ir tanteando después de que nazca este bebé, pero la fantasía es tener más de dos (risas).


Blanca, la primera hija de ambos, nació en mayo de 2006. En la segunda quincena de febrero tendrá un hermanito… o hermanita. Su famosa mamá no quiere saber el sexo del hijo que espera.

–¿Qué significan los hijos para vos?

–Cuando tenés un hijo palpás la familia de verdad, todo se torna diferente, las expectativas, los horarios, pero todo siempre es para mejor. En mi casa todo fue para bien con Blanquita, a pesar de que me decían que la vida se complicaba, que no era tan fácil conciliar hijos y trabajo. Fue así con ella y ahora sé que va a ser igual, ya estoy organizada con la familia y una señora que nos ayuda en la casa.

–Si existiera algo mágico, ¿de qué te gustaría protegerlos?
 
–De las enfermedades, porque esas cosas llegan y no podés hacer nada. Después, en los otros aspectos de la vida, que se equivoquen, que prueben…

–No sos sobreprotectora.

–Me gusta dejarlos libres, trato de no proyectar, de dejar que hagan lo que ellos quieran, que desarrollen, que descubran su propia personalidad y yo acompañarlos. Yo viví mi vida, la disfruté, elegí dedicarme a lo que más me gusta y la disfruto todos los días. Nunca me quedé con ganas de hacer cosas como para pretender que las hagan ellos.

–¿Qué más te queda por hacer? ¿Qué tenés pensado para cuando terminen los días de pasarela?

–Por ahora, voy a seguir trabajando como modelo y después, no sé… Me encanta la tele, me gustaría hacer un camino en televisión.

[ Texto Mara Derni Producción Marité Rizzo Fotos Tomás Ghiorzo ]

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Pampita muestra su embarazo posando en bikini

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