“Las embarazadas nunca dejamos de ser sexys”

septiembre 4, 2007 at 12:29 am Deja un comentario


04 septiembre 2007

Pampita
 

“Las embarazadas nunca dejamos de ser sexys”

 
 
La modelo de Pancho Dotto ya lleva tres meses y medio en la dulce espera y no para de trabajar. Osadísima como pocas, se anima a bailar en la tevé chilena, a posar en ropa interior y no descarta irse a desfilar a Europa. Enamoradísima del actor Benjamín Vicuña y de su hija Blanca, cuenta que sueña con formar una familia numerosa y volver a casarse el día en que pueda divorciarse de Martín Barrantes. Más linda y sensual que nunca, la diosa se confiesa. 
 
 
La sonrisa de mamá
Carolina Ardohain hoy vive en Santiago de Chile y viaja constantemente a Buenos Aires. “¿Dónde nacerá mi próximo hijo? Según donde estemos. En Chile tengo los médicos que me están atendiendo. Y en mi país, a mi familia y amigos. Dios manda”.

   
No para. Ahora está en su casa de Santiago de Chile, junto a Blanca (un año y tres meses), su hija. Pero en minutos saldrá para el ensayo del programa El baile que se emite por TVN –Televisión Nacional– donde muestra sus habilidades con la danza. Hasta ayer –domingo– estuvo en la Argentina, pero sólo por 72 horas, haciendo, entre otras cosas, fotos para una publicidad gráfica de Getien, la marca de ropa interior femenina. Y mañana la agenda marca otra producción fotográfica, otra entrevista, otro desfile… Y más adelante un viaje: puede ser otra vez a nuestro país, a México, a España, o a cualquier lugar del mundo, quién puede saberlo…

Sí, no para. A pesar de que está embarazada de tres meses y un poquito, ya que espera su próximo hijo para febrero. A poco de tener a Blanca, su primera niña –mayo de 2006–, ya estaba trabajando. Digamos que al mes posaba frente a las cámaras como si nada y volvía a deslumbrar en las pasarelas. ¿Mujer orquesta o una máquina de trabajar? “Ni una cosa ni la otra”, responde Carolina Pampita Ardohain, que, coqueta, nunca revela su edad. Ella dice que se cuida, que es metódica, que vive tranquila y que no para. Es cierto. Al mediodía la esperan en su departamento para amamantar a Blanquita. Y luego saldrá disparada otra vez al ensayo. Entonces, apurada –siempre lo está–, dice: “Me encanta bailar, trabajar el cuerpo. Estoy fascinada con la danza. Me siento conectada: ensayo durante dos horas, que son muy intensas. Mi cuerpo, agradecido”.

–¿Va a poder seguir bailando con la panza?

–Siií. No quedan tantos programas, así que no pienso abandonar. Me hace bien bailar. No siento que sea un obstáculo para expresarme con mi cuerpo. Si bien el nivel de los participantes es muy alto, quiero dar pelea. Ojalá pueda llegar a la final. Estoy muy contenta. ¿Se nota?

–¿Y ahora por qué ritmos anda?

–¡Uy! Desde vals vienés hasta jive, un baile de origen latino que se confunde con el rock & roll. Bastante difícil, pero no lo hago mal. Los que me vieron dicen que soy buena. El nivel es muy alto y yo estoy muy comprometida con lo que hago.


“Siento que la gente me quiere. Sabe que siempre elegí ser una mujer sensual, no sexual. Me ven como a una mujer común. Sí reconozco ser muy apasionada.

–¿De verdad no le afecta su embarazo?

–No, para nada. Estoy de tres meses; no me influye, te juro. Si no, no bailaría.

–Muchos se preguntan cómo hace usted para tener un hijo y al mes estar posando como si nada, deleitándonos otra vez con su envidiada figura.

–Nada en especial. Soy metódica, prolija: hago ejercicios, me cuido, trabajo, voy, vengo, no paro, ¿sabés? Me gusta trabajar, hacer cosas diferentes, estar en televisión, en cine. Soy una apasionada de la familia, del amor y del trabajo.

–A propósito, ¿tiene tiempo para mimar a Blanca?

–Estoy todo lo que puedo con ella. Y te aclaro que es mucho … Trabajo y vuelvo a casa, no desperdicio un minuto. Es un sol la pequeña. Verla crecer me emociona. Es divertida. Siempre ríe, es alegre, mimosa y regalona. Ah, y muy sociable: le encanta estar acompañada por mucha gente.

–¿Cómo se lleva ella con su papá, Benjamín Vicuña?

–Se aman, se aman. ¡Es increíble cómo se quieren! Cuando juegan, los miro y el corazón me late más fuerte. Me hace muy feliz verlos sin que se den cuenta.

–¿Se pone celosa de la relación padre-hija?

–No. Blanquita y Benja son mi familia, los amo a ambos. Es difícil de explicar lo que siento por ellos. Bah, es amor, adrenalina, emoción, alegría.

–¿Y cómo está su relación con Benjamín? Cuente.

–Feliz, agrandando la familia, muy tranquilos, muy seguros.

–¿Es cierto que ya piensa en otro hijo, el tercero?

–Ahhh, si fuera por él… Mirá, cuando tuvimos a Blanca, a los seis meses ya quería ir por otro. A mí me encantan los niños, pero necesito tiempo para recuperarme. Ja, ja.

–La veo pronto con familia numerosa.

–Y… Por lo menos tres voy a tener. Quizá venga alguno más… Cuando llegue al tercero te digo si será pronto. Aunque no creo: para otro vamos a esperar un poco más de lo que esperamos entre Blanquita y el que está acá en mi panza.


Por el mundo
La diosa del staff de Pancho Dotto en el complejo de cabañas Azulik, del EcoTulum Resorts & Spa, al borde del Mar Caribe, durante una producción. Y junto a su marido, el chileno Benjamín Vicuña, y su hija, Blanca, paseando por Madrid.

–¿Qué imagen cree que la gente tiene de usted?

–Siento que me quieren, me respetan.

–¿Será porque no la ven como a una comehombres?

–Seguramente. Saben que siempre elegí ser una mujer sensual, no sexual. Soy una mujer común, pero muy apasionada.

–¿Le puedo preguntar cómo es usted en la intimidad?

–No. ¡Qué chusma!

–No pretendo detalles, pero cuénteme por lo menos cómo es con Benjamín, su pareja.

–El es muy cariñoso, muy buen padre. ¿Pero qué querés que te cuente? No pienso dar más detalles. Se van a quedar con la incógnita. No me gusta hablar de eso.

–¿Es cierto que Martín Barrantes le está planteando ciertas exigencias económicas para acordar el divorcio?

–No me gusta ese tema. Que cada uno saque su teoría. En algún momento saldrá…

–Y usted debe querer casarse con Benjamín Vicuña.

–Por ahora no pienso en eso, porque no puede pasar. Pero ya llegará el momento. Seguramente será fantástico.

–¿Supone que encontró el hombre de su vida?

–Lo vivo, es una realidad. Somos recompañeros, nos apoyamos, nos amamos, somos muy partners. Hablamos todo, no hay secretos entre nosotros.

–Perdón que le pregunte esto a una mujer embarazada, pero, ¿posaría desnuda para una revista como Playboy?

–Nunca me lo ofrecieron por dos motivos: porque nunca llegan a mí, o porque intuyen que voy a decir que no. Y los que están cerca mío saben lo que tienen que contestar si alguien se los propone a ellos: “No”. Mostrar sí, desnuda nunca. Soy cuidadosa de mi carrera, no me seduce para nada.

–¿Le gustó hacer tele junto a Nico Repetto o se arrepiente?

–Me encantó hacer televisión. Soy una mujer muy positiva, que dificílmente se arrepienta de los pasos que da en su vida artística. Me apasionan los desafíos. Y nunca me encasillo: siempre pretendo hacer cosas nuevas. Me encantan la tele y el cine, así que veremos… Por ahí, me anime a estudiar actuación.

–Le voy a preguntar algo que el ama de casa también se pregunta: ¿Pampita cocina?

–¡Claro! ¿Cómo no voy a cocinar? Cuando hace falta lo hago. A veces me falta tiempo, pero igual te confieso que Benjamín es un santo: come lo que hay, es cero exigente, el marido ideal.

–¿Y él le cocina a usted?

–También. Estás dando vueltas para intentar entrar en mi vida privada, me parece…

–¿Dejaría su carrera por amor?

–No creo que haga falta ni pensarlo, porque como te dije, con Benjamín somos muy compañeros.

–¿Aceptaría irse lejos para trabajar, dejando a su familia?

–No. Con ellos voy a cualquier lado. De hecho, estuve en México, en España… Pero jamás me alejaría de Benjamín ni de Blanca. Tengo una familia, me encanta, la disfruto, y no me veo lejos de ellos por mucho tiempo. Gastón, que es mi booker, y Pancho Dotto, mi manager, lo saben bien.

–¿Esta vez va a querer saber el sexo de su próximo hijo?

–No, tampoco: prefiero la sorpresa. Lo disfrutamos más así.

–¿Nombres posibles?

–No tenemos. Creo que haremos igual que con Blanca: lo decidiremos cuando nazca, de acuerdo a lo que nos inspire.

–¿Y nacerá en la Argentina o en Chile?

–Según donde estemos. En Chile tengo los médicos que me están atendiendo. Y en mi país tengo a mi familia y amigos. También podría ocurrir que estemos en España por nuestros trabajos, o en México. Dios manda.

–¿Se siente distinta en este embarazo?

–Sí, no tengo tantas náuseas. Algunos dicen que va a ser varón.

–Después de sufrir, ¿logró la pareja perfecta…?

–Los dos somos conscientes de lo que logramos. Y lo cuidamos mucho. Somos parecidos, muy profesionales a la hora de trabajar, pero disfrutamos cuando estamos sin hacer nada.

–Muchas le envidian el marido. ¿Es celosa?

–Muy celosa. Y él lo sabe…

–¿Le perdonaría una infidelidad?

–No, y él tampoco, porque también es celoso. En nuestro sueño de familia no existe tal posibilidad.

–Algunas mujeres, cuando están embarazadas, piensan mucho en el hijo que vendrá, y los maridos se quejan porque quedan olvidados. Usted dejó la sensualidad a un costado. ¿Se quejó Benjamín, Pampita?

–Te dije que es un santo: nunca se queja. Pero a mí el embarazo no me hizo dejar la sensualidad de lado. Las embarazadas nunca dejamos de ser sexys. Sabélo.

por Miguel Braillard. fotos: Marcelo Molinari. 

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Carolina en Agentina

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