Mi primer día de clases

febrero 5, 2007 at 8:00 pm Deja un comentario

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Mi primer día de clases

 

¿Qué recuerdos tienen? ¿Cómo fue su llegada al colegio? ¿Qué evocan de la vida escolar? Nos cuentan su experiencia Ricardo Lagos Weber, ministro Secretario General de Gobierno; Tonka Tomicic, próxima animadora del Festival de Viña del Mar, y el actor Benjamín Vicuña.

Benjamín Vicuña

Llorando y con pataleta. Así entró Benjamín Vicuña a prekinder en el Colegio Manquehue.

“Entonces era un colegio solo de hombres. Estaba apanicado, sentía terror. Mi mamá me había ido a dejar y no quería que se fuera. Era tan tímido y me daba mucho miedo enfrentarme al mundo. Mi mamá entró conmigo a la sala y después vinieron las tías. Fue peor aún, porque llegó el momento en que teníamos que decir a todos el nombre. Mi pánico escénico fue tremendo. Podría decir que entré y salí llorando del colegio”.

Al actual “conejo” de la serie Huaiquimán y Tolosa de Canal 13 le costó mucho adaptarse y romper la barrera.

“Mi universo era mi barrio. Ir al colegio era conocer un mundo distinto lleno de fantasmas. Mi barrio era mi país y salir de él me generaba una incertidumbre espantosa. Me costó mucho adaptarme. Venía de un hogar con hartos hermanos en el que era el regalón”.

Todo pasa. Lo malo también. Después de un tiempo Benjamín dice que el colegio pasó a ser su vida. “Me apasionaba por las cosas, era súper camiseteado. Soy así, me gusta involucrarme mucho en lo que hago. Me pasó en el colegio y en la Universidad de Chile cuando estudiaba teatro. Las cosas que me gustaba hacer eran mi motor para levantarme en la mañana para ir al colegio”.

Doce años, es decir, toda su vida escolar estuvo el “Benja” en el Colegio Manquehue. “Es un colegio muy diverso, un universo de realidades y contextos que permite tener una experiencia muy rica. En primero medio me fui al humanista y pude dedicarme a lo que más me gustaba: la literatura, la historia, el arte y la música. Descubrí el taller de teatro que me sirvió para desprenderme de mi timidez enfermiza. Descubrí lo que era mi pasión”. En Cuarto Medio lloró otra vez, pero de pena porque se terminaba una de las mejores etapas de su vida, los amigos, los talleres, el deporte y las anécdotas. Como cuando le comió el pan con dulce de membrillo a un compañero, sin saber que era diabético, y éste se desmayó. Terminaban también los viajes desde Pirque a las seis y media de la mañana. Lo que sí se quedó en Benjamín Vicuña, fue la certeza de su amor por el teatro, la pasión por las cosas y la inquietud por seguir creciendo como persona.

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Vicuña: “Blanquita me dijo que necesita un hermanito”

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