Aprendí a tomar las cosas que se dicen de mi con más calma”

enero 5, 2007 at 1:02 am Deja un comentario

UFFF!!!!!!!!! … …. …. CAROLINA SI QUE HA TRABAJO EN PUNTA DEL ESTE……. Y EL BENJA, AMOROSAMENTE, LA ACOMPAÑA…. amor3


Fecha: 05/01/07

“Aprendí a tomar las cosas que se dicen de mi con más calma”

Carolina Pampita Ardohain

 
 
Vacaciones en familia + gran regreso como modelo top. Esa es la fórmula para el verano en Punta del Este de Carolina “Pampita” Ardohain, que declara superado su problema con los medios, post escándalo tras su separación de Martín Barrantes. Ahora confiesa que aprendió a no enojarse por lo que dicen de ella, que está más segura con su carrera, que quiere hacer tevé y que, después de Blanca (7 meses), ya piensa –mínimo– en dos hijos más.


Durante su embarazo subió 13 kilos (“cuatro más de lo recomendado por el médico”, confiesa), pero eso ya es historia y hoy Pampita está espléndida y, sobre todo, muy feliz

Llegó a Punta del Este varios días antes del fin de año –en plan de descanso y trabajo– acompañada por su pareja, el actor chileno Benjamín Vicuña, y Blanca, su beba de siete meses. Instalada en una casa del exclusivo balneario La Juanita, desde que bajó del avión Carolina “Pampita” Ardohain se mueve en torno a una agenda cargada de compromisos inevitables, pero se la ve muy cómoda interpretando otra vez el papel “la modelo de la gente”, a la que todos se quieren acercar para saludarla, besarla y sacarse fotos, algo que sucede tanto con hombres y mujeres, como con niños, adolescentes y adultos. A pesar del presunto acoso, se pasea con naturalidad con su familia por el Este, pero sólo ella es “para todo público”. A su pequeño clan, en cambio, lo protege y conserva lejos de las cámaras.

A punto de cumplir 29 años –el 17 de enero–, con casi siete de carrera y un divorcio escandaloso de por medio –contra Martín Barrantes–, Pampita ya no quiere exponer más su vida privada. Ahora, asegura que logró “un equilibrio” en su relación con los medios, cuida más sus palabras y mide todos sus movimientos. Simpática y siempre dispuesta –sobre todo a la hora de la producción de fotos, realizada tempranísimo–, habló relajada con Para Ti en la agencia de su manager y “descubridor”, Pancho Dotto, en José Ignacio.

Está a la vista: los 13 kilos que aumentó durante el embarazo (“cuatro más de lo recomendado por el médico”, confiesa) ya son historia. “Aunque se notaban, no es mucho porque la verdad es que ninguna mujer engorda sólo los 9 kilos que dicen que es lo ideal –habla como una experta–. No me costó recuperarme, y a los dos meses estaba igual que antes del parto. No me quedaba otra: tenía compromisos laborales previstos para dos meses después del nacimiento de mi hija, así que no podía elegir. Al mes empecé a hacer ejercicios con todo. Igualmente, había hecho natación durante todo el embarazo, así que fue muy fácil volver al ritmo anterior y recuperar el físico. Además, yo bailé toda la vida y el cuerpo tiene memoria”.

–¿Cómo empezaste a combinar el regreso de la modelo consagrada con el desafío la madre debutante?

–La gorda me tiene fascinada y ahora toda mi energía está puesta en ella, en verla crecer y en disfrutar de este momento. Pero tengo la suerte de poder viajar con ella a todos lados y de tener un trabajo que tiene un horario limitado y que después me deja mucho tiempo libre. Así que prefiero compartir con ella lo que es mi vida, que sobre todo está llena de traslados y viajes. La maternidad llegó en un momento de mi carrera en el que yo estaba asentada y los compromisos laborales pudieron posponerse hasta después del parto. Pero recién ahora me di cuenta de eso: de que ya estoy en una posición establecida y que eso me permite tener mucho trabajo y los mismos clientes que tenía antes del embarazo. Hoy siento que ya no tengo que demostrar nada. Obviamente está el competir con una misma todo el tiempo, porque es una la que tiene que dar lo mejor cada vez y no estar fijándose en el resto. Por lo menos yo siempre me manejé así y ha funcionado. Ya todos saben cómo trabajo, cómo soy y qué significa mi imagen. Hoy me siento muy segura en mi carrera.

“He renegado mucho de la prensa, pero ya no –asegura en el amanecer de un día que, como casi todos los que la aguardan durante sus “vacaciones” en Uruguay, será muy intenso–. He logrado un equilibrio necesario para mi trabajo porque no me sirve estar incomunicada con los medios si me dedico a esta profesión”, reconoce con una sonrisa y una sinceridad imposibles hasta hace poco. De todos modos, Pampita ya no es la misma y si bien está encantada de seguir en las tapas de las revistas, a la hora de las preguntas, sus respuestas son mucho más medidas que en otros tiempos, antes de la ruidosa separación de su ex marido (el divorcio aún no salió), tema del que, según advierte, ya no habla más… Por estos días Pampita (imagen del parador Personal) se cruzó con el cuñado de su ex, Iván de Pineda (desde hace 7 años, de novio con Luli Barrantes y además anfitrión en el mismo lugar) y, para sorpresa de todos, trató de evitarlo. “Todo lo que pasó me dejó una lección”, reconoce sin más detalles.

–¿Qué lección? ¿Sentís que te equivocaste al exponer tanto tu pareja, y por eso después elegiste la ruptura y la reclusión?

–Todo eso ya quedó muy atrás. Hace mucho tiempo que me reconcilié con la prensa, así que para mí ya pasó. Aunque fue difícil, porque yo estaba muy enojada y eso empezaba a dificultar mi profesión. Tuve que poner mucha voluntad porque realmente me afectaba ir a trabajar y estar incomunicada. Ahora siento que hay un equilibrio, que logré ese punto medio, el conveniente, y eso es bueno. Me deja tranquila.

–Ahora ves con más claridad lo que tenés que hacer y lo que tenés que evitar…

–No, no es que vea lo que no tengo que hacer sino que aprendí a tomarme con más calma las cosas que se dicen. Me di cuenta de que hay ciertas cosas que no son tan importantes ni graves, a pesar de que una las viva como tales, y también aprendí que a la gente no le importa tanto lo que se dice, y que cuando la información es muy light, la gente se la toma de esa misma forma. A la semana ya se olvidan de todo lo que se dijo unos días atrás. Siempre hay mentiras y obviamente que en mi casa reniego cada vez que leo las barbaridades que dicen, pero hoy aprendí a tomar las cosas que dicen de mi con más calma. Me enojo y al rato me olvido. Me sigue pareciendo insólito que de repente aparezcan cosas que vos supuestamente dijiste pero que son totalmente falsas. Yo me pregunto: ¿de dónde sacaron esto? Pero la diferencia es que antes no entendía cómo funcionaba, y eso me indignaba. Ahora llegué a un punto en que no me afecta y ya ni me meto a desmentir nada, no me interesa. Prefiero dejarlo pasar. A esta altura, ya aprendí a disfrutar de lo bueno del éxito y la popularidad, y a soportar lo que no está tan bueno sin enojarme mucho.

–Hablás mucho de “la gente”. Evidentemente, la popularidad es una parte de todo esto que te interesa y que disfrutás.

–Claro. La gente es muy amorosa conmigo, es cálida y siento que me quieren de verdad. Me siguen en la carrera, saben qué hacés de tu vida, en qué estás trabajando y te felicitan y te alientan. Es increíble. Ahora, con mi hija, me preguntan por ella, cómo es, cómo está…

–Sin embargo, te fuiste a vivir a Chile. ¿Pesó más la parte que no soportás de la fama que la que disfrutás?

–No, esa decisión tiene que ver con mi familia. Mi hogar es donde esté Benjamín, y él ahora está comprometido durante el primer semestre del año con la filmación de una película (Muñeca, de Sebastián Arrau) en Chile, así que estaré allá hasta entonces. Además, sus horarios son más estrictos que los míos y necesita estar todos los días en el mismo lugar. Yo, en cambio, tengo que viajar mucho porque casi todo mi trabajo sigue estando en la Argentina. En un día, yo puedo hacer cinco cosas y listo. Pero él, no. Así que mientras él tenga que estar allá, estaremos allá. Me encantaría volver al país, tengo muchos amigos y familiares, y siempre me hace bien ir y estar cerca de ellos. Cuando termine con la película, veremos.


La modelo con Benjamín Vicuña en la agencia Dotto Models en Punta del Este. El actor chileno la conquistó y la llevó a vivir a Chile.

–¿Cómo es tu vida en Chile?

–Lo que más me gusta de vivir allá es que el ritmo de vida es muy tranquilo y que no se vive esa vorágine de Buenos Aires. Por otra parte, en cuanto al trabajo, allá recién estoy empezando, así que por ahora viajo casi todas las semanas a Buenos Aires, incluso hasta dos veces en una semana. También viajo mucho a otros países, como México, Perú, Venezuela y España, donde tengo muchísimos fans a pesar de que no fui por años para allá. Estuve en España entre fines de 2001 y principios de 2002, en plena crisis, y cuando todo se vislumbraba muy oscuro, decidí salir a buscar trabajo en otro lado. Y hoy todavía me reconocen.

–Pasaste de ser vendedora en un local de ropa a convertirte en modelo top… ¿Te imaginabas otro destino para tu vida?

–Sí, por supuesto, pude hacer montones de cosas. A mí me gusta mucho trabajar y no puedo quedarme quieta. Esa es mi personalidad, incluso antes de ser modelo. Por suerte, el modelaje también me abrió las puertas de la televisión, y esa es una carrera que me gusta muchísimo y que quiero ir construyendo para el largo plazo, tanto en la conducción como en la actuación.

–¿Qué va a llegar primero: más hijos o más trabajo y crecimiento en la profesión?

–¡Ojalá que lleguen la dos cosas! Me encantaría tener una familia grande y me imagino haciéndola. Como mínimo, me gustaría tener tres hijos, seguro. Pero bueno, será de a poco. La verdad es que ahora estoy disfrutando mucho de mi hija y todavía no pienso en el segundo. Además, realmente tengo muchísimo trabajo, que también es algo que me gusta y quiero hacer. Y la gorda todavía es muy chiquita, y quiero dedicarle todo mi tiempo sin dejar mi trabajo. Seguramente, cuando ella sea un poco más independiente, empezaré a pensar en otro hijo.

–¿Cuántas notas y campañas ya te ofrecieron hacer con Blanca en brazos?

–Uf… ¡tuve miles de ofertas! Pero todavía es muy chiquita. No digo que no lo voy a hacer nunca, pero por ahora me da no sé qué y nos parece que no es necesario. No es por escondernos, porque andamos con ella para todos lados y si nos hacen fotos no pasa nada, pero no queremos hacer una nota con ella. Yo no lo necesito para mi carrera. Benjamín, tampoco. Hasta podría ser mal visto. Entonces, ¿para qué correr el riesgo? Cuando pase un tiempo y a la gente le parezca más natural, quizá entonces sí podríamos hacerlo. Yo soy Pampita sola, él es él en su trabajo y Blanca es nuestra hija. Nada más. Si ni siquiera damos notas nosotros dos juntos.

–¿Esa también es una decisión consensuada?

–Sí, absolutamente. No queremos mezclar las cosas. Cada uno tiene su carrera, su prensa, sus cosas, y lo último que queremos es que nos identifiquen como “la parejita”. El me acompaña, yo lo acompaño a él, pero cada uno tiene sus cosas. No nos interesa para nada y por nada aparecer juntos todo el tiempo.

–¿Le aconsejarías a Blanca tu profesión?

Si ella quisiera… En ese caso, lo bueno es que una ya conoce los pros y los contras de esto, y podría aconsejarla. Pero creo que lo mejor para cualquier persona es vivir su vida y hacer su propia experiencia, equivocarse si es necesario, cometer sus errores y aprender de la vida como aprendemos todos de lo que vamos viviendo en lo que nos toca. Sobre todo, le aconsejaría disfrutar lo bueno y superar lo malo. Vivir.


”Hoy siento que ya no tengo que demostrar nada”, dice la modelo en las playas de Punta. 

Texto Paula Bistagnino Fotos Fernando Venegas enviados a Uruguay

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Pampita y familia se broncean en Punta del Este

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