“PAMPITA”,a seis meses de ser mamá

noviembre 14, 2006 at 8:37 pm Deja un comentario


ARGENTINA, Año XX | Nº 1297| Edición del 14 de noviembre de 2006

“Mi peso es el mismo que antes del embarazo” 

 

“PAMPITA”,a seis meses de ser mamá  


La niñera mexicana, contratada en el Distrito Federal, advierte que ya es la hora. Carolina Pampita Ardohain (28) mira su reloj e interrumpe momentáneamente la producción fotográfica. El atardecer invita a disfrutar la geografía de Puerto Vallarta, pero ella debe atender sus deberes de madre. “Como soy muy organizada, mi hija ya tiene sus horarios para comer y descansar. Eso le hace muy bien. Duerme toda la noche de corrido y de día está de excelente humor, porque nunca pasa hambre. Disculpen, pero siempre estoy lista en el horario que le toca comer. Ambas nos llevamos magníficamente bien.”

Las palmeras de la playa del Crown Paradise Club se agitan, y ese anticipo de tormenta no le cambia el semblante. Tampoco le arruinan las vacaciones que se tomó con su marido, Benjamín Vicuña (27), y con su adorable beba de seis meses, Blanca. Si el huracán emocional y sentimental que la azotó el año pasado no logró vulnerar a Pampita, mucho menos lo hará una simple lluvia tropical. “Pero eso pasó hace tiempo. De verdad, ya hace bastante que me siento muy bien. Encontré un equilibrio, y estoy retranquila también con mi profesión, no exigiéndome tanto”.

De paso por la capital mexicana, Carolina, Benjamín y Blanquita fueron invitados por el Consejo de Promoción Turística de México a Puerto Vallarta. Para que la propuesta sea más seductora se alojaron en el resort Crown Paradise Club, donde los agasajaron con una suite frente al mar y el sistema All Inclusive. Fue un respiro que la pareja se debía tras una temporada intensa, laboralmente para él y con los avatares de la maternidad para ella. “A Benja le vino bárbaro porque trabajó muchísimo, hace nueve meses que no para de grabar. Fijate que estuvimos a punto de no ir a la fiesta de los MTV; el día que tomamos el avión en Chile él llegó con lo justo porque grabó el último capítulo de ‘Huaiquimán y Tolosa’. Yo no lo necesitaba tanto, aunque todos los viajes a un destino de playa siempre son un sueño”.

—¿Qué tal marcha su chilenización?

—De a poco fui descubriendo Santiago y ahora, cuando quiero comer algo rico o busco una buena librería, ya sé cuáles son los lugares indicados. Al principio me costaba, pero ya me siento independiente y cómoda; hice nuevas amistades. Me acostumbré a despertarme y ver la cordillera o el jardín nevado. Lo que todavía no puedo asumir son los sismos; a ellos les parecen muy naturales, pero yo me horrorizo.

—¿Cómo la recibió la familia de Benjamín?

—Muy bien, son cariñosos y casi todos viven a tres, cuatro o cinco cuadras de nuestra casa, en La Deheza. Esa cercanía significa una contención importante. Hasta las mujeres de sus amigos son amorosas. En el transcurso de un año tuve la oportunidad de conocer gente muy linda.

—¿Tienen pensado mudarse de nuevo?

—Sí, pero la casa va a estar lista para noviembre de 2007. El arquitecto es uno de los hermanos de Benjamín. Se encuentra en un barrio privado con cancha de golf. La idea no es mudarnos tan seguido; espero que la próxima sea la definitiva.

—¿Qué diferencias nota entre la sociedad chilena y la argentina?

—Los chilenos son más formales y respetuosos, viven más sosegados y tienen otros ritmos. Personalmente, esa tranquilidad me vino bárbaro. Me sorprende lo mucho que viajan, ¡todos lo hacen! Están muy bien económicamente y esa estabilidad les permite proyectar más y formar una familia sin la incertidumbre de lo económico. Por supuesto que hay gente pobre y humilde. Como Benjamín trabaja con UNICEF, estoy bien informada de las cuestiones sociales por arreglar.

—Fue mamá hace seis meses, y hoy se la ve increíblemente delgada. ¿Cómo hizo?

—No fue algo intenso, a los dos meses de haber nacido Blanca ya me había recuperado. Nunca digo cuánto peso, pero ahora es el mismo que antes del embarazo. Creo que como me dediqué esos meses sólo a mí, de una manera muy relajada, cuando nació mi hija ya tenía ganas de hacer otra cosa. Me da mucho gusto salir de casa y reservarme todos los días una hora en el gimnasio.

—¿Qué fue lo que más le costó recuperar?

—El abdomen.

—¿Varió su dieta al estar en contacto con la gastronomía trasandina?

—No, salvo que ahora como más palta, más frutas y, dos o tres veces por semana, pescado. Y nada de alcohol. Algunos no me creen, pero en mi vida jamás probé una gota de alcohol.

—¿Ni siquiera cuando se casó con Martín Barrantes (34)?

—No, ni siquiera.

—¿Le molesta que mencione a su ex marido?

—No quiero que sea tema de conversación. No me sirve ni de recuerdo tener una nota donde figure eso. Sólo quiero hablar de mi presente.

—Bueno. ¿Cuánto hace que se conocen con Benjamín?

—Un año y algunos meses.

—¿No le parece poco tiempo para consolidar una pareja y una familia a la vez?

—Ese año y pico fue muy intenso y, con un embarazo de por medio, nos conocimos a full (risas). En realidad, cuando nos ponemos a pensar parece que hubiera pasado muchísimo más tiempo. Es difícil hacer en un año y medio lazos tan fuertes con otra persona. Pero nosotros, al tener un hijo, lo logramos.

Para quienes no lo conocen, Benjamín Vicuña tiene un formato de persona especial. No da con el prototipo del hombre argentino: cero machismo, muy abierto al diálogo, cero individualismo y sobrada estabilidad emocional. Y se desvive por hacerle la vida más feliz a su polola. Durante la última Pascua, en Santiago de Chile, sorprendió a Pampita en el almuerzo familiar con un sofisticado bolso de mano. Le pidió que lo abriera, y cuando ella lo hizo se encontró en el interior con León, uno de los dos beagles –el otro es Leonor— que ayudan a Carolina a no pensar más en Carmencita, su querida mascota que extraviaron en una guardería canina de Santiago.

—¿Qué es lo que más le impactó de Benjamín?

—Ay, no sé…, tengo tantas cosas buenas para decir de Benjamín (piensa)… Es íntegro, tiene valores que me gustan y lo admiro como hombre. Siento admiración por él como ser humano, más allá de su trabajo. Me gusta cómo se maneja, es una persona estable. Y, además, vivimos un sinfín de cosas románticas que podría contar, pero no voy a ser tan cursi (risas). También es muy tranquilo, y eso nos complementa bárbaro.

—¿Cómo lo califica como actor?

—Es una pena que por ser su mujer no pueda ser tan objetiva. Pero es muy talentoso. Está entre los mejores de Chile, sin dudas.

—¿Blanca puede ser el mejor sostén de la pareja en el caso de algún conflicto?

—No, para nada. El sostén nunca puede ser un hijo, porque la relación es algo entre nosotros dos. El amor que sentimos es por nosotros, no creo en eso de poner a un hijo en el medio. Lo que sí digo es que al haber tenido a Blanca compartimos experiencias mágicas y maravillosas que fortalecen el vínculo.

—¿Qué heredó Blanca de sus padres?

—Se ríe todo el día, y eso lo heredó de mí. Es muy dada con la gente, todo el mundo la alza, la pasea, y ella chocha. La cara es la de Benjamín cuando era chico; como es mujer seguramente tendrá algunas cosas mías, aunque todavía no se le noten por ser tan chiquita.

—Dicen que Benjamín, por su sangre árabe, anhela tener muchos hijos…

—Si todas me salen así de buenas como Blanquita, no habrá problemas. El proyecto es tener más chicos, pero en un futuro. Por ahora queremos disfrutar de ella (la mira y la alza en brazos).


—¿Cómo cree que quedó la imagen de “Pampita” en la Argentina?

—Supongo que bien; soy una chica normal a la que no le pasó nada que no le pase a mucha gente. No es para dramatizar, no hubo nada raro: formé una nueva pareja y tuve una hija maravillosa. A mí me parece normal y mientras más natural lo viva yo, más natural va a sentirlo la gente.

—Y el cliente, cómo verá ahora a la “Pampita” modelo?

—Creo que como a una mujer más completa, con hijos. Como imagen es muy buena y, a nivel estético, la idea es que no se note (sonríe).

—¿Está con ganas de volver a ser quien fue?

—Estoy con ganas de seguir en el mismo nivel que dejé. Ese el verdadero compromiso. Me siento estable en mi profesión, y aunque siempre aparecen chicas nuevas, tengo una buena base, y no creo tener que demostrar nada. La gente ya me conoce, como también, los clientes y las marcas. Todos saben lo que puede dar “Pampita”, entonces no tengo expectativas de matarme trabajando.

—¿Se la verá el próximo verano en Punta del Este?

—Sí, vamos a ir con Benjamín y la beba. A disfrutarlo y también a trabajar. Muy relajada y adaptándome siempre a los horarios en los que mi hija me necesita. No sé si llevarla a los backstages, pero cada cuatro horas tengo que volver a casa.

—¿Cómo reaccionó cuando le propusieron desfilar con Nicole Neumann y Julieta Prandi?

—¡Por favor, son todos mitos!… Quizá para la gente fue sorpresivo, pero la verdad es que entre nosotras no pasó nada. Todos fueron puros inventos. Yo me sentí muy bien, ya que trabajar siempre me divierte.

—¿Tiene ganas de volver a la televisión?

—Sí, en febrero o marzo de 2007, voy a estar disponible para intentarlo. Este año no lo busqué porque no podía dedicarle tiempo.

—¿Y en qué quedó ese proyecto televisivo que le propuso Benjamín cuando se conocieron?

—Era una película, pero nunca salió. Y creo que a esta altura ya no va a salir (sonríe).


—¿Se animaría a hacer cine?

—Sí, yo me animo (risas). Hay que ver si los demás se animan a hacerlo conmigo… Soy humilde, y sé hasta dónde puedo dar. Si me llaman para una película voy a ir con mucha predisposición sabiendo que no es lo mío, porque no tengo una formación. Pero con valentía y voluntad, todo se puede. Siempre me gustó aprovechar las oportunidades. Así fue toda mi vida; me animé y fui metiéndome en cosas que estaban más allá de lo mío. Me animé y me seguiré animando. Soy positiva por naturaleza, siempre pienso que alguien me va a ayudar, y que voy a aprender.

—¿Cómo está Tania, su madre?

—Con ella no hay nada raro. Viene a Santiago a ver a su nieta o la veo cuando viajo a la Argentina.

—Se lo pregunto porque en la última entrevista con CARAS no quiso hablar de ella.

—Sí. Pero todo lo que alguna vez fue polémico, hoy en día está muy bien. Durante el embarazo me ocupé de tener la menor cantidad de temas pendientes o por arreglar. Traté de solucionar todo porque quise una nueva vida para cuando naciera mi hija. Me propuse estar feliz, tranquila, completa. Ya no podía vivir con polémicas y problemas con la prensa, no se lo merecía Blanquita ni me lo merecía yo.

—¿Y lo logró?

—Sí, lo logré; por ahora viene cumpliéndose bastante bien. Ahora me siento liberada. No quería seguir cargando con esas mochilas, peleas o guerras. Hoy puedo dedicar mis pensamientos a lo que vale la pena. Blanquita tiene como madre a una persona tranquila, que sólo se preocupa por ella. También trato de no engancharme más con esas cosas que me hacían mal. Conmigo eso no va más.

—¿Nueva vida o doble vida?

—(Sonríe). No, a Doble Vida (fue la ficción donde la modelo debutó como actriz) no la metas en esto. Si bien es verdad que cambié el lugar de residencia y que nació mi hija, mi nueva vida nació desde mi interior. Son decisiones que tomé para enfrentar todo desde otra óptica. Tengo muchas expectativas; una de las mayores es poder continuar en este camino que, de verdad, me encanta.




Por Carlos Cervetto | Fotos C. CASCO/PERFIL

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