Benjamín Vicuña: “Nadie se va de un canal a otro por dos meses”

abril 11, 2005 at 11:31 pm Deja un comentario

TERRA:CL
Lunes 11 de abril de 2005

Entrevista a fondo

Benjamín Vicuña: “Nadie se va de un canal a otro por dos meses” 
“Sentí que marcaba el paso” y que “no estaba haciendo las cosas con amor”, dijo sobre las razones por las que dejó TVN y que lo llevaron a firmar por el 13, con quienes, asegura, el proyecto es a largo plazo. También habló de la crisis de pánico por la que pasó, política, el reencanto con su profesión y hacia dónde quiere encaminarla ahora. (TERRA.cl)

 

SANTIAGO, abril 10.- “Estoy chocho” es una frase recurrente en Benjamín Vicuña durante toda la entrevista. La usa para referirse a su trabajo en la película Fuga, al hablar de los avances del Centro Mori que tiene junto a Gonzalo Valenzuela y también al contar los detalles de su comentado cambio de canal. Y la chochera tiene una raíz: Después de un difícil fin de año, que lo tuvo cuestionándose personal y profesionalmente, el actor joven favorito de la TV asegura haber cambiado el switch y partió el 2005 decidido a bajar las revoluciones y reencantándose con su profesión.

”NO QUIERO SER UN INSTRUMENTO MÁS”

En enero firmó contrato con Canal 13 para integrarse al área de ficción y participar en la versión chilena de Los simuladores, la exitosa serie argentina. Además de retornar a la casa donde comenzó su carrera en TV (con Piel canela), dice que su nuevo trabajo le ha permitido volver a “pasarlo bien” y a “hacer las cosas con amor” en su profesión, cosas que había perdido.

-¿Cómo se dio este tan comentado cambio desde TVN a Canal 13?

– Eeeh…Fue por un cambio en mi manera de enfrentar lo que me estaba pasando, el rol mediático y también mi carrera. Me replanteé algunas cositas y creo que hacer Simuladores es una buena transición. Con todo el respeto que me merecen las teleseries, creo que es un trabajo mucho más cuidado, que va una vez a la semana y con un guión que a mí me mata.

¿A qué te refieres con eso de “transición”?

– Me encantaría el día de mañana, si existiera una industria, hacer cine, hacer lo que hizo Gastón (Pauls). Pero todo a su tiempo…Y quizás me hubiera gustado, salir de Chile, de hecho había alternativas como Argentina, pero por el tema del teatro justamente decidí quedarme acá.

En tu escala de prioridades, ¿qué lugar ocupa la TV luego que el año pasado dijeras que tu experiencia en Destinos Cruzados no había sido buena?

– Es que me desencanté un poquito… Creo que la actuación es jugar, es pasarlo bien…

¿No lo estabas pasando bien?

-No, no lo estaba pasando bien porque sentí que faltaba creerse el cuento, camisetearse. Me gusta meterme en mis proyectos a full y sentí que estaba marcando el paso. Entonces no. Uno trata siempre de meterse el 100%…Pero ojo, que yo no le echo la culpa a “los otros”, así como que la teleserie es la mala. Yo creo que fue un desencanto personal, conmigo mismo y con mi carrera, que dije ‘ya no puedo seguir así porque voy a terminar de ser actor’ y te vas desencantando, angustiando. Todo mal. Te vas desilusionando de ti, de tu carrera, te encontrai mal actor…

Tras todo el cuestionamiento, ¿Cómo cae Los Simuladores en esta nueva etapa?

– Retomé las cosas. La opción de Los Simuladores me tiene muy contento porque es un equipo reducido, con gente que viene del mundo del cine. Trabajamos de manera aislada. Canal 13 se ha portado súper bien, con un nuevo aire, nada de censura ni tontera, no molestan en nada, estoy chocho. Además, estoy trabajando con gente que viene de vuelta como Bastián Bodenhöfer, Ramón Llao, Daniel Alcaíno, gallos que ya han vivido y saben lo que quieren. De alguna manera estoy ahí aprendiendo y colgándome un poquito de esos monstruos.

¿Fue complicado irte de TVN o lo hiciste a ojos cerrados?

– Fue difícil porque hay mucho cariño, sobre todo por el equipo técnico, el elenco. Generé lazos súper profundos. A la Quena (Rencoret) también la quiero mucho y es una pena irse, pero uno tiene que hacerse cargo de las cosas que siente y yo sentí que ya no estaba haciendo las cosas con amor…

-¿-Ahora sí?

-Si. Me reencanté con mi oficio y con el trabajo específico que estoy haciendo. Y también porque me siento con menos responsabilidades, porque soy súper culposo y me hago cargo de las cosas, sobre todo cuando eres el protagonista de una teleserie te haces cargo de que si le va mal, le va a ir mal al matinal, a las noticias, a todo el tren programático y te van a empezar a mirar así como feo, de reojo. (risas). Son paranoias de pendejo huevón que soy no más… Pero en cambio ahora es una serie a las diez de la noche, más cool, que cuando me llamaron a trabajar me dijeron ‘no nos interesa el rating’, que eso es mentira (risas), pero igual les creí. Ellos sí están buscando un producto de prestigio y que les dé calidad. Y en eso estamos y con eso me descuelgo de toda la presión, de la “guerra de teleseries” que es muy estresante.

Y lo debe ser más si se tiene en cuenta que fuiste más bien reticente a entrar a la TV…

– Claro, me costó. Me ofrecieron un par de años, pero quise terminar mis estudios en la Chile. Era medio engrupido y resistí lo que pude (risas). Y resulta que después me metí en el cuento y me encantó porque me ponía la camiseta y le encontré un sentido porque sirve como un training actoral impresionante, todos los días actuando desde las ocho de la mañana a las seis de la tarde. Me duró hasta que esa pasión empezó a bajar de a poquito hasta que, de alguna manera, con Destinos Cruzados colapsé.

¿Qué te hizo colapsar?

– Fue un personaje (Franco) muy polémico y no pudo tener ni la proyección ni el desarrollo que se planteó en un principio. Me sentí de manos atadas, como que en las teleseries uno es tripulante de un buque demasiado grande en el que ni siquiera entras en la sala de los tipos que lo dirigen. Y eso no me gusta, porque que quiero ser más protagonista de los proyectos que hago y por eso también tengo el teatro, el día de mañana me gustaría producir una serie como lo están haciendo algunos colegas, meterse en el guión, crear… No quiero ser un instrumento más.

¿Y en el área de ficción del 13 tienes esa posibilidad de crear?

En Los simuladores hemos aportado todos y se nos escucha… y qué mejor ejemplo, si se graba en mi teatro, donde está el cuartel de los tipos… (risas).

¿Teleseries? Benjamín dice que “lo doy firmado” que este año no participará en ninguna, pero que la relación que lo liga con Canal 13 es a largo plazo.

Definitivamente recuperaron entonces lo que ellos mismos crearon…

– (Risas)… El monstruo… Sí po’. Estoy contento porque ellos valoraron mi trabajo, me ayudan con mi teatro, lo que me habla de su apertura de mente a la hora de hacer negocios (…) Yo me reía cuando se supo lo del cambio de canal porque se especulaba harto que yo me iba al 13 por dos o tres meses, pero nadie se va de un canal a otro por dos meses. Eso no existe.

”TENÍA QUE LUCHAR CONSTANTEMENTE POR NO PISAR EL PALITO

Tras toda la exposición mediática que implicó Destinos Cruzados y el estreno de Promedio Rojo y Mujeres infieles , Benjamín “desapareció del mapa” para descansar y también filmar Fuga, ópera prima de Pablo Larraín donde él interpreta a un compositor de música clásica que pierde la razón. “Me dediqué totalmente al proyecto, tomé clases de piano y de dirección de orquesta, estuvimos viajando, haciendo tomas submarinas. Estar 100% metido en eso me sirvió porque me di cuenta que andaba como loco, a mil por hora. Y, pucha, es bueno de repente dedicarse a una sola cosa, que no pase eso de estar produciendo mucho y creando poco. Ahora sentí que estaba creando”, explica.

En términos artísticos también fue como bien fuerte, ¿Ha sido lo más intenso que te ha tocado pasar en términos profesionales?

– Sí, lo más intenso. De hecho nunca había hecho una película de diez semanas de rodaje. Mi personaje estaba todos los días, fue muy, muy pesado, desgastante física y psicológicamente, porque se trataba de un gallo esquizofrénico y yo tenía que luchar constantemente por no pisar el palito, por no pasarme del límite porque, de lo contrario, no hay retorno.

-Y en algún momento te sentiste pisando el palito como dices? ¿Te pilló el personaje?

-Sí… Reconozco que en un momento me asusté como del abismo…

-¿Hay alguna situación con la que se pueda graficar ese momento?

-Hay una escena que ocurre en la Sala Claudio Arrau y tenía que romper seis pianos de cola. Aparte de lo peligroso de que un mono como yo esté con un hacha rompiendo pianos, hubo un gran desgaste emocional… No sé, se me sumaron las cosas y me vino una crisis de pánico bien rara.

-¿Cómo lo enfrentaste?

-Con cariño…. Y con conciencia, yo creo que ese es el punto de diferencia de un buen actor. Supongo que un buen actor tiene que tener capacidad de mirarse de afuera y ponerse límites.

-La crisis de pánico fue in situ o te pasó después?

-Fue durante la escena y el final. Quedé como en un estado de shock heavy… Fue súper, súper heavy. Sin embargo, estoy feliz con La fuga porque está llena de momentos mágicos. Tuve mucha fortuna. Calzaron los días, todo andaba muy bien y artísticamente se capturaron escenas llenas de vida, siendo que es difícil retratarla. A veces te queda maqueteado o representado y aquí creo que captamos personas vitales, cosas que estaban pasando.

-¿Cómo se dio el trabajo con el actor argentino Gastón Pauls?

– Imagínate, ha hecho como 33 películas y tiene mucha experiencia. Fue un tipo muy generoso conmigo, hicimos muy buena onda, incluso fui a Argentina a verlo. Es un animal de cine que en algún momento de su carrera dejó de hacer televisión, se dedicó por completo a las películas y bueno, está metido en el circuito… De alguna manera es un gran referente a seguir, la demostración de que sí se puede vivir del cine, aunque tampoco hay que olvidar que Argentina está produciendo más de 100 películas al año, está en otro nivel. Igual yo lo admiraba, lo había visto en Nueve reinas, Nueces para el amor, y me impresionó, porque finalmente la actuación en cine es un oficio que hay que desarrollar, un trabajo de joyería.

LA PRIORIDAD UNO

”Está creciendo y estoy chocho”, contesta Vicuña cuando se pone el tema del Centro Mori sobre la mesa, el proyecto cultural que encabeza junto a su amigo Gonzalo Valenzuela , que está emplazado en el corazón del barrio Bellavista, y que este jueves sumará la inauguración de una galería de arte.

Dice que en el corto plazo no tiene proyectado participar en algún montaje que se exhiba en su sala, pero no descarta hacerlo antes que termine el año. “Decidí que este primer semestre no iba a actuar en teatro, porque ahora estoy vuelto loco con el levantamiento de lucas, cosa que no es fácil. Es difícil hacerle creer a las empresas privadas que la cultura no es una obra benéfica ni solidaria, sino que también puede ser un negocio, que se puede hacer bien y que puedes tener a los artistas contentos, subvencionados que es a lo que yo quiero aspirar, tener repartos…”, explica.

-Pero igual para ti debe haber sido más fácil haber sido escuchado en el mundo empresarial por una cuestión de imagen-nombre

– Sin duda es un poco más fácil, me imagino, que para la mayoría de los artistas. Sin embargo, también detrás tengo un grupo de trabajo súper grande que está involucrado en esta gestión cultural que es nueva en Chile, donde no tenemos tanta trayectoria como en otros países, en los que incluso la cuestión se puede estudiar y todo. Entonces igual es complicado porque lo más difícil es darle la confianza a los privados de que se puede meter cultura, hacer teatro, arte y con gente joven emprendedora.

Reconoce que esta faceta más administrativa lo agota, pero “para mí es fundamental en estos primeros años estar de cabeza dedicado a esto. En estos momentos es el proyecto número uno en mi escala de prioridades diarias”

A LOS REGISTROS ELECTORALES

¿Cómo es eso que participarás en la campaña de Michelle Bachelet?
Se dijo que serás algo así como el “rostro joven”

– Campaña-Campaña no es, y peor que te digan “rostro”. Ella me inspira confianza y creo que es fundamental que lo jóvenes se inscriban. Son dos millones y medio de votos que pueden hacer cambiar el rumbo del país. Y por ser jóvenes somos más progresistas y la Michelle es la más liberal de los candidatos. Y también porque me inspira mucho respeto su capacidad del perdón.

¿Pero sólo tendrás que manifestar tu opinión o te estaremos viendo en actos políticos?

– Trato de dejar todo a la libertad de la gente. En esta etapa llamo a votar, acercarse a los registros e inscribirse, pero no digo por quién, sino que sólo es hacerse cargo, dejar de lado eso del no estar ni ahí y hacerse responsable del futuro. Después hay que ir viendo porque reconozco que es un terreno en el cual no me manejo. En todo caso me acabo de ir a inscribir y debo representar a varios jóvenes que tienen 26 años…

¿Por qué no te habías inscrito antes?

-Porque no estaba ni ahí (risas). Creía en eso de decir que ‘gobierne quien gobierne, me da lo mismo porque igual me voy a tener que levantar a las ocho de la mañana. Qué importa’. Pero ya no.

Carola Reyes
Fotos: Mónica Rojas
Copyright 2005 Terra Networks Chile S.A

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Actores y figuras sociales con celulares Benjamín Vicuña dijo que su centro cultural no transará con la “chabacanería”

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