Benjamín Vicuña con Bachelet

abril 3, 2005 at 11:08 pm Deja un comentario

OTRA ACTIVIDAD DEL BENJA ??????….  …. … Bueno él siempre ha declarado su postura política y especialmente su gusto por Michelle Bachelett… ahora hay que confirmar esta información que encontré en la columna de la periodista Alejandra Valle (digo confirmar, porque a ella como periodista no le creo mucho…  Confused , no la encuentro muy seria…),  en todo caso, en esta ocación me hace juicio y es más me parece genial!!!, quien mejor que el Benja, (quien es transversalmente aceptado por hombres y mujeres de todos los sectores) para entusiasmar a los jóvenes para que se inscriban en los registros electorales y sean “activos ciudadanos de la nación” !!!  Rolling Eyes… aquí va la nota:

LA NACION
Domingo 03 de abril de 2005

Sección Silicon Valle

BENJAMÍN VICUÑA CON BACHELET

ALEJANDRA VALLE.

Benjamín Vicuña, el niño lindo de las teleseries de TVN que acaba de grabar algunos capítulos para la versión chilena de la serie argentina Los Simuladores, tendrá otra particular e importante misión durante los próximos meses… Claro que ésta no es actoral, sino política. El galán será el rostro joven de la campaña a la presidencia de Michelle Bachelet y tendrá el desafío de lograr que el importante número de jóvenes que no se han inscrito en los registros electorales entiendan la importancia que tiene hacerlo y voten en la próxima elección presidencial. Los artistas que están con Bachelet son un número importante y han tenido numerosas reuniones. Cuando todos los puestos en la campaña estén determinados se darán a conocer los nombres que están dentro del círculo de hierro de la ex ministra de Salud y de Defensa.

 Rolling Eyes  Wink  Rolling Eyes  Shocked

from: Andysol
Confirmado… Wink

EL MERCURIO
REVISTA EL SABADO

sábado 2 de abril de 2005    


 
  Benjamín Vicuña  
Firma por Bachelet  
 
 
El actor quiere bajar su exposición pública, Pero se metió a hacer campaña política. a partir de este momento será el rostro joven de la campaña de Michelle Bachelet, y llamará a inscribirse en los registros electorales. ¿Cómo entonces? “Recórcholis”, dice él.

Por Marcela Escobar
Foto: Raúl Bravo

Benjamín Vicuña no luce cómodo hablando de política. Sí lo parece cuando muestra las habitaciones que del Teatro Mori, centro cultural que armó junto a Gonzalo Valenzuela en Bellavista. Sí lo está cuando recuerda la vez que protestó contra Joaquín Lavín porque suspendió una función de su teatro callejero. Lo está, incluso, con los kilos que perdió para su papel en la película Fuga. Pero hablar de política lo inquieta y, mal que le pese, esto que está haciendo es un gesto político. Él es la carta que el comando de Michelle Bachelet tenía guardada y que ahora despliega para conquistar a los jóvenes.

Vicuña lo había sugerido antes, pero no pasaba de ser un guiño coqueto hacia la candidata concertacionista del bloque PS-PPD. “Mi Presidenta”, la llamó en una entrevista. “Hasta la encuentro buenamoza”, dijo. Y hace unos años, de animador en una entrega de premios, la presentó como “la próxima Presidenta de Chile”.

­Tiré la talla ­recuerda hoy­ en un lugar donde no fue bien visto el comentario.

Pero lo que Vicuña decidió ahora no es chiste: a sus 26 años, sin derecho a voto porque no está inscrito, el actor se animó a registrarse en el servicio electoral para votar por Bachelet.

No tiene fecha para el trámite, pero la decisión está tomada.

­¿Te acuerdas que en un momento el no estar ni ahí era bien visto? Era cool ­dice Vicuña, bien flaco y de pelo corto y jeans, polera y zapatillas­. Pero siento que el Chino Ríos pasó de moda.

­¿Por qué inscribirse ahora y no antes?

­Porque creía que estar contra el sistema o estar en la vereda del frente o ser anárquico tenía algún sentido. Ahora, a mi edad… A cada uno le llega el momento, y en ese sentido creo que la tendencia del no estar ni ahí es ñoña, añeja, no tiene sentido. Es fundamental hacerse responsable del voto, de lo que pasa en tu país. Tomar conciencia de las cosas. Lo mínimo es tener el derecho a votar por la gente que tú crees que es la correcta. En el 2005 es patético no manifestarte.

­¿Es sólo una cuestión de madurez?

­Es una suma de cosas. Lo que me está pasando tiene que ver con transformar mi voto en un voto útil. No necesariamente se tiñe de un solo color político. Yo lo amplío a todas las manifestaciones… también al loco que quiere inscribirse para votar nulo. Es respetable. Para mí hay una mujer, carismática, que representa la capacidad del perdón por el tema de su viejo. Me llama la atención. Me inspira a transformarme en un activo y no en un pasivo. Si uno no atina, el mundo pasa al frente de tus narices y no puedes hacer nada. Pierdes poder de comentario. No eres nadie. Me confieso: encuentro absurdo no estar inscrito. No voy a hacer un llamado a que la gente vote por alguien, pero sí a que se den cuenta de que esto tiene un sentido.

­¿Entonces no participarás en terreno en la campaña de Michelle Bachelet?

­No, no tengo ninguna de esas pretensiones.

­Pero inscribirte, anunciarlo a la prensa, y exponer públicamente tu intención de voto por ella es un riesgo. Te van a preguntar si vas a hacer campaña, si vas a ir a los actos políticos. ¿Cómo te vas a hacer cargo de eso?

­Mmmm… Recórcholis.

Vicuña se ríe de buena gana, pero nervioso. Risueño-nervioso. Él, que hace un rato ya que está sintiendo los costos de la extraña condición de “rostro” televisivo, no se había sentado a pensar en que su gesto político se contradecía con sus ganas de exponerse menos. Vicuña está en la gestión cultural con su Teatro Mori, estará en televisión con Los simuladores, estará en el cine apenas se estrenen las películas Fuga y Se arrienda. Y también está en Almacenes Paris, multitienda de la que es “rostro”, y en la Unicef, por la que hace campañas de recaudación de fondos. Y ahora, en esto.

­Bueno, a nadie le llama tanto la atención que un actor con sensibilidad social, como la mayoría, tenga una tendencia clara por la izquierda, o por la Concertación, o por la democracia. Llamaría más la atención si dijera que voy a trabajar por Lavín codo a codo, que voy a ser un samurái. Si bien es delicado abrir una puerta a la prensa en el tema político, yo insisto: no voy a hacer política. No creo en esa cosa ñoña de que el artista es de todo el pueblo y que si te abanderas por un lado, pierdes el 40 por ciento del otro. O soy más ingenuo o soy más libre que eso.

Esa libertad a la que alude Vicuña tiene que ver, dice, con haber nacido en 1978 y no en los sesenta. “Cargamos menos mochila”, explica. “Los más grandes estaban llenos de rollos, nosotros somos una generación más libre de prejuicios. Tengo amigos, familiares, que pueden pensar muy distinto. Mi familia es de derecha. Gente que admiro, quiero y respeto. Trabajo y tengo que convivir con gente así y ésa es la gracia de mi generación. Espero que en Chile podamos tener esa libertad de trato, de convivencia. Dejar atrás el ejemplo de don Francisco: que no tiene una tendencia porque él es un animador del pueblo y el pueblo no tiene tinturas políticas”.

­¿Éste es el inicio de tu carrera política?

­No. Está claro: tengo colegas que han trabajado (en política) y no han tenido muy buenas experiencias al respecto. Creo, simplemente, que es necesario dar un testimonio que refleje a los jóvenes, los que no estábamos ni ahí. Es el momento de rehabilitarse, porque no tiene ningún sentido esa corriente.

Defraudados por Lagos

­Votar te da derecho a reclamo. ¿Qué les reclamas a los políticos? ¿Cuál es tu pataleo?

­Creo que las intenciones son las correctas. No creo que exista ningún político que esté ahí por la vocación de hacer el mal. Pero, al igual que en otras áreas, son corrompidos por la ambición, por el poder, por figurar. Eso es lo que a uno le empieza a molestar, que se posterguen cosas básicas por intereses creados.

­Los actores que hicieron público su voto por Ricardo Lagos tenían fe en que se harían muchas cosas en cultura. Ahora algunos critican que se hizo poco.

­Mucha gente se sintió traicionada por Lagos. Lagos está muy bien evaluado, todo el mundo lo ama. Pero desde la cultura mucha gente se sintió defraudada. Bueno, no puede quedar bien con todo el mundo…

Benjamín Vicuña está nervioso y cauto otra vez. “Me estoy metiendo en las patas de los caballos”, dice y mira al suelo y se acomoda en su silla y regala una sonrisa a lo Benjamín Vicuña. Pero no como seductor, sino como niño chico pillado en falta.

­¿Crees que un gobierno de Michelle Bachelet puede ser distinto? Lo que tú le destacas es su capacidad para perdonar. ¿Es eso lo que te vincula a ella?

­Sin duda. Aunque me encuentren un pelotudo. Mi debilidad siempre va a ser por el lado humano. Así como escojo mis proyectos por un tema de intuición. No soy tan ácido ni crítico ni analítico ni soy cientista político para analizar su propuesta. La valoro como ser humano por su capacidad de perdón. Y por su carisma. Qué agradable tener por primera vez en Chile una Presidenta mujer. Guapa, más encima. Que tenga esa sonrisa. No tengo nada que sostenga mi discurso más que eso.

El actor dice que en su trayectoria ha habido otros actos políticos. Como hacer teatro callejero. O reclamarle a Joaquín Lavín en 1997, cuando el entonces alcalde de Santiago le prohibió a Vicuña y a su compañía de teatro, El Hijo, montar la obra “La cueca” en la Plaza de Armas. Se trataba de una muestra itinerante por las comunas de la Región Metropolitana que terminó exhibiéndose en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo.

­¿Lavín te tomó en cuenta?

­Sí, porque se armó un buen escándalo. Esa fue una de mis primeras manifestaciones claras. Yo sí me considero un animal político. Lo consideraba hasta este punto de quiebre en que decidí hacerme cargo y partir a inscribirme.

­¿Cercano a algún partido en particular?

­No soy parte de ningún partido, es lo que me va quedando de anárquico. Tengo simpatía por personas, pero no me siento parte de ninguna ideología.

­¿Te habían ofrecido hacer campaña?

­Sí, pero quería separar las aguas. Incluso hoy quiero separar las aguas, creo que la idea de esta reflexión es más profunda que una tendencia política o una bandera. Está claro que cuando uno llama a la inscripción, uno sabe que de esos dos millones y medio de jóvenes habrá un ochenta por ciento con una inclinación por la Michelle, porque los jóvenes somos más progresistas, somos más libres, tenemos más apego a la democracia, a la libertad de expresión. Y de alguna manera todas esas cosas las simboliza Michelle.

­Un gobierno de Bachelet sería, entonces, más progresista que el actual o que los anteriores de la Concertación.

­No lo sé. Yo me imagino, por lo que dicen, que es muy difícil gobernar. Creo que ella tiene muy buenas intenciones. Siento que la Michelle no genera anticuerpos. Eso es impresionante en el terreno en que se maneja, en que hay que destruir al otro. En cambio, ella mira para adelante.

El celular de Vicuña se ilumina y comienza a sonar. Él lo toma y esta vez sonríe como si estuviera a punto de lanzar un chiste, celebrando de antemano. Vicuña dice que no necesita contestar. Vicuña bromea: dice que es Jovino Novoa quien lo está llamando. “Ésa es mi próxima entrevista”, anuncia, divertido y más tranquilo, sin el traje de animal político.

Marcela Escobar.

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Explosión de butacas…Centro Mori Benjamín Vicuña Causó locura en su inscripción en los registros electorales

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